El perro se comió mi tarea

26 abril, 2019
Lo que la IMPRO nos puede aportar cuando debemos dar una presentación para la que no habíamos ensayado previamente

Estás ante la Junta Directiva. EN PLENO. Las personas fueron citadas hace un mes para presentar lo que será el proyecto principal del año, esa idea en la que llevas varios meses trabajando día y noche. Todo parece estar bien, pero mueres de susto: la presentación no está lista, el render no ha terminado o, más dramático aún: no estaba planeado que tú presentaras el proyecto, pero la jefe amaneció enferma. Sí: justo hoy.

Situaciones así vivimos todo el tiempo. Y, ante lo que parece inevitable, tenemos una buena noticia: la impro nos proporciona herramientas para sacar adelante la historia, no importa que no hayas preparado un libreto, ensayado previamente el discurso o tomado valeriana antes de dar el paso adelante y tomar el micrófono.

Y lo mejor: la clave es bastante sencilla… Entrenamiento, que no es lo mismo que Ensayo.

Alguien dijo que nunca hay que ensayar más como cuando se va a improvisar. En un post anterior, Tipson nos contó de algunas cosas que el jazz nos enseña sobre la impro para la vida. Ahora imaginemos a los músicos más tesos del jazz preparando un show para la próxima semana. ¿Ensayan rutinas específicas, o secuencias libreteadas entre las secciones de la música? No.

El jazz, como decía Tipson, se basa en pocas cosas que obligatoriamente hay que tocar, y muchas otras que surgen en el camino. Ahí está la impro: hay unas marcas, unos puntos de encuentro entre el equipo, pero también hay espacios para que cada uno sea libre, el tiempo que necesite y pueda decir lo que quiera.

La diferencia entre ensayar y entrenar es bastante útil. Imaginemos un ensayo, como cuando en el colegio preparábamos una obra de teatro o la declamación de un poema. Ambos se basan en textos que ya están escritos. Entrenar, en cambio, se parece más a lo que hace un equipo de fútbol: ¿Ensaya maniobras? Sí. ¿Perfila rutinas? ¡Claro! Pero, ante todo, coordinan unas acciones que luego pueden suceder o no en el juego.

Estás ante el auditorio, ya tienes el micrófono en la mano. Sientes que desde afuera todos evidencian que esa no era la presentación definitiva, o que no eres tú quien iba a presentar el proyecto… te imaginas todos los fantasmas. Pero no es así: puede que no hayas ensayado esa presentación, o que no tengas un libreto para presentar ese proyecto… pero llevas horas trabajando en él.

Ahora intenta ignorar todas las cosas que estás poniendo en el público, y piensa en todas las horas de trabajo como un entrenamiento que te dan la confianza para saber lo que hay que decir.

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