La dispersión (primera entrega, de varias)

12 julio, 2019

Desde todos lados nos hablan de lo relevante de estar concentrado, focalizar una tarea específica y no pensar en otra cosa hasta no terminarla.

Ya todo el mundo está alerta sobre la importancia de hacer deep work, estar focus y concentrarse en una “sólo una cosa a la vez”. Desde todos lados nos hablan de lo relevante de estar concentrado, focalizar una tarea específica y no pensar en otra cosa hasta no terminarla.

Pero, ¿por qué se ha hecho tan relevante lo del focus, deep work y la priorización? O mejor: por qué al tiempo que se habla con bombos y platillos del multitasking por el otro lado se ataca con estrategias para no perder la concentración?

Nuestra teoría (basada en una revisión minuciosa de Tweets y publicaciones en Instagram) es que por mucho que se defiendan el multitasking y las oficinas sin puertas, todos sentimos, en el fondo, que hay labores en los que no es bueno tener gente pasando cada dos minutos, preguntándonos cosas en el puesto de trabajo y mirando lo que estamos haciendo a cada instante en la pantalla del computador. 

Multitasking (hacer muchas cosas al tiempo, generalmente mal) y focalización (hacer sólo una, a pesar de que haya notificaciones de Instagram saltando hasta nuestros ojos) compiten. No son amigos. No se lo llevan bien. O no, al menos, si uno no aprende a determinar unos momentos para hacer varias cosas al tiempo con varias personas simultáneamente, y si no aprende a definir cuáles son las labores en las que, definitivamente, es mejor estar a solas un buen tiempo con buenos niveles de concentración.

Muy bien, dirás… ahora que ya sé distinguir cuándo debemos trabajar solitos y cuándo nos podemos reunir con más personas… ¿qué hago? 

El ejercicio que te proponemos es simple: PIENSA EN UNA MOSCA. Si eres capaz de pensar en el insecto y volver a tu labor (así, sin más), eres más propenso al deep work. Si, en cambio, no puedes seguir tu trabajo sin pensar antes en el color de la mosca, en por qué ha entrado a la oficina (vulnerando todos los sistemas de seguridad); si no puedes seguir tu vida sin hacer primero una inspección de tu lugar de trabajo para saber si la mosca es real o imaginaria… Estás más cerca de la dispersión que del focus. 

Si tu caso es este:  “Está bien, me he quedado pensando en la mosca. Y no sólo eso: ya vienen a mí imágenes de la película… incluso la banda argentina que cantaba reggae…”. Tenemos algo para ti: tres razones de por qué no está taaaaan mal ser disperso. 

Pero eso será en una próxima entrega. Debemos ir a encargarnos de la mosca. 

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