TRES cosas que pueden suceder con una calculadora sobre el escritorio

3 mayo, 2019
En nuestro escritorio, lleno de IMPRO, hay una calculadora. Hoy se nos ocurrió jugar en ella con los principios de la IMPRO y resultamos hablando de la independencia financiera. ¿El resultado? Despeja la X.

Un amigo que no te hablaba hace años aparece de nuevo. Dice que está buscando cómo puedes mejorar tus ingresos. No lo puedes creer (algo que, probablemente, ni se te ha ocurrido a ti, es la preocupación de alguien que no veías desde el colegio). Y recuerdas con agrado: el colegio, los amigos, las fiestas, las coreografías, la clase de matemáticas…

Esperen: ¡no todo lo del colegio son recuerdos agradables!

Por ejemplo, ese momento que parte las vidas de todos: el día en que el profesor dibuja en el tablero: a + b = c. Antes de ese día, aunque a la mayoría no nos iba bien en matemáticas, alcanzábamos a entender cosas como 2/4: si la chocolatina tiene cuatro cuadritos, y tomamos dos, queda la mitad, para regalar o para tomar después. Pero todo cambia cuando los dibujos ya no son números sobre números, sino letras.

Después de ese día, no sólo diferenciamos las calculadoras normales de las científicas, sino que se hizo claro quiénes estudiarían Derecho y quiénes Ingeniería.

De regreso al presente, el amigo desaparecido vuelve a escribir un mensaje: ¿te interesa la independencia financiera? Te suena lo de “independencia financiera” pero no quieres tomarte el café con el amigo que, de seguro, te quiere meter a una pirámide o red de mercadeo.

Si tomamos la IMPRO como un juego de posibilidades, podemos hacer tres ejercicios que nos van a decir algo sobre cómo está nuestra vida, por ejemplo, con el dinero (ninguno combina números con letras, tranquilos…).

1. Entender que lo que no suma resta. Frente al espejo, defines tu outfit. Quieres lucir ese accesorio nuevo; también el amuleto de la suerte; también tu camiseta favorita. Pero, el conjunto pelea entre sí, no logras que la mirada se fije en un punto, porque hay muchos puntos que roban la atención. No logras un mensaje contundente.

¡Lo que no suma resta, una cosa al mismo tiempo! En IMPRO, cuando un jugador tiene la voz, procura devolver el menor número de elementos pero con mayores posibilidades, para que quien sigue la historia, pueda centrar su atención en uno de ellos, y así logremos una historia más redonda, compacta y consistente. Con calculadora en mano, piensa cuántos objetos, relaciones, contratos, obligaciones… realmente aportan en tu vida una sensación de felicidad, de plenitud, de aporte al mundo? Lo que no suma resta.

2. Aplicar lo de “Creced y multipli-caos”. Debes anunciar un cambio en la empresa. ¿Escribes un mail nuevo a cada persona del equipo? ¿O mejor escribes un mensaje a la lista de personas? De seguro la última es mejor opción. Además, si tenemos en cuenta que cada una de esas personas a su vez puede replicar el mensaje, encuentras más opciones de difusión. En impro, cada idea que aporta cada jugador puede hacer crecer el juego, y la interacción del público multiplica las posibilidades. Ahora toma la calculadora: si cada año tienes una nueva fuente de ingreso (por pequeña que sea… no tiene que ser el 10% de las acciones de Apple o un hotel en Miami…) y mantienes el ritmo por cinco años… 5 x 1 = 5. Traducción: en 5 años tendrás 5 posibilidades de aumentar los ingresos. Dile al amigo que te escriba en 5 años, entonces.

3. Cuestionar eso de “Divide y reinarás”. En alguna parte nos dijeron que esta es una idea de Maquiavelo en “El príncipe”. Pero casi nadie ha leído “El príncipe”, sino “El principito”. Y ahí tampoco está. El caso: ¿será cierto que dividiendo venceremos? La IMPRO nos propone que es mejor multiplicar que dividir. Pero… en la vida será igual. Dividir es bueno si se trata de vencer, pero en la impro se trata de jugar, y, a veces, vencer al oponente implica que el juego termine. Cuando se trata de jugar (y nosotros creemos que la vida se puede jugar como un juego, un poco serio, pero juego al fin y al cabo) a veces es mejor multiplicar. Más jugadores, a veces, implica que cada uno juega menos tiempo. Y eso puede pasar con las finanzas personales: es mejor tener pocos ingresos que no haya que dividir que muchos pedacitos de ingresos para dividir entre muchos.

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Sábados 9 - 16 - 23 y 30 de mayo 9:00 A. M. - 1:00 P. M. Universidad CES - Sede Poblado $460.000

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