Tres pasos para tomar decisiones sin ayuda de la impro.

8 junio, 2019

Estás ante la pantalla que muestra los menús. Tienes hambre. Hay fila. Pero no sabes qué pedir. Porque hay que tomar una decisión, algo que generalmente no se te da muy bien. Tranquilidad: aquí te diremos cómo salir del aprieto.

No hay teoría administrativa ni libro de coach que no enfatice en la importancia de tomar buenas decisiones. Pero el criterio para saber si algo es una decisión buena o no lo es está en el futuro. Por lo tanto, se complica saber si esa decisión que queremos tomar es la más indicada o no lo es.

De hecho, las malas decisiones aparecen como malas decisiones después de haberlas tomado. No antes. O eso creíamos. Porque, en su infinita sabiduría, las personas dispersas, indecisas, procrastinadoras o impulsivas (es decir, la mayoría de nosotros) hemos acumulado un patrimonio de métodos para tomar decisiones…. si buenas o malas, lo sabremos después.

Pero no siempre hay tiempo para reflexionar con profundidad sobre el futuro personal, corporativo y, en general, de la humanidad. Importa es tomar la decisión. Y pronto.

Repasemos entonces las técnicas que, durante milenios, la sabiduría humana ha inventado, no tanto para tomar las mejores decisiones, sino, en sí, para tomarlas.

  1. Cara o sello (o cara y cruz, según el país). Consiste en preseleccionar una opción doble, asignársele cada alternativa a una cara de la moneda, y lanzarla al aire. El lado que quede hacia arriba indicará la opción a elegir. Pero, claro, en tiempos digitales puede representar una desventaja: no siempre tenemos efectivo. La siguiente opción puede ser útil para personas más digitales.
  2. Piedra, papel o tijera. Esta fórmula de tres opciones respira la onda sabiduría que cabalísticamente envuelve al número tres. Grandes tríos conforman la historia (trinidad santísima, reyes magos o el célebre Inglés, Britni Espirs, pop…) y esto no puede ser casualidad. O sí… después de todo decidir mediante el juego es dejarle la decisión al destino. Así que, a disfrutar de la hamburguesa doble queso que, al final de todo, era la que desde el principio querías.
  3. Pero no todo transcurre ante mostradores de restaurantes de comida rápida. A veces, la premura de la decisión nos toma en entornos empresariales, de forma que todo parece más cargado de seriedad. Es aquí donde entra la combinación perfecta de seriedad institucional y falta de criterio. De los mismos inventores del Piedra, papel o tijera, llega la solución perfecta: nombrar un comité. En lo posible, nombrado y liderado por ti. Así, una vez lleguen las personas a la reunión, les sueltas algo tipo “Los he convocado porque ustedes son idóneos para decidir qué hacer frente a este asunto”. Y, cuando todos estén esforzándose por mostrarse idóneos, tú, por fin, te dedicas a pintar mandalas.
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Sábados 9 - 16 - 23 y 30 de mayo 9:00 A. M. - 1:00 P. M. Universidad CES - Sede Poblado $460.000

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